Reflexión crítica "Cambiando paradigmas" y "El sistema educativo es anacrónico".
Vivimos en un mundo en el que damos
mucha importancia a estar actualizados, tener el último modelo de móvil, ir a
la moda o querer lo más nuevo del mercado pero sin embargo, no damos prioridad a
otros aspectos como la educación. Nos regimos con modelos impuestos de otro
siglo y pretendemos que funcionen, actuando igual y potenciando exactamente los
mismos métodos.
“La
educación está reprimiendo los talentos y habilidades de muchos estudiantes; y
está matando su motivación para aprender” Ken Robinson
El mundo ha sufrido un gran
cambio y no hemos sabido adaptarnos. La educación y el sistema educativo no han
evolucionado y por tanto es anacrónico.
El principal problema, es la
frustración que sienten los alumnos en las aulas. Nos han educado con la
mentalidad equivocada, pensando únicamente en el resultado y en el final del
proceso sin tener en cuenta el camino.
Las aulas tendrían que ser el
lugar donde cada individuo aportase su conocimiento y el resto pudiese aprender
de ello, trabajando de forma conjunta y cooperando para un bien común.
No es difícil pensar que si una
persona ejerce en lo que le gusta, se siente motivado y disfruta de su trabajo,
obtendrá resultados más óptimos en su vida profesional y en repercusión en su
vida personal que si se limita a retener conceptos impuestos que imponen las
leyes de educación. Por ello, es necesario entender que no todos valemos para trabajar en lo mismo e imprescindible encontrar nuestro lugar, aquello que se
nos da bien, con lo que nos sentimos a gusto.
Con tres años nos iniciamos en la
escuela, agrupándonos por edad, en vez de habilidades o gustos, nos educan de
forma conjunta y sin prestar atención a nuestros intereses. Vamos creciendo y cada
vez tenemos más conocimientos pero… ¿Esto es realmente lo que nos hace feliz?
¿Nos va a ayudar en nuestra vida profesional? ¿Es esta la forma correcta?
Es necesario tener unos saberes
básicos y comunes, con ello no solo me refiero en el ámbito académico sino conocimientos
útiles para nuestra vida cotidiana (Cambiar una bombilla, coser, cocinar, hacer
la declaración de la renta…) Pero una vez adquiridos estos, de forma dinámica a
base de práctica y como algo divertido, nos deberíamos centrar en aquello que
nos apasiona sin menos preciar lo que nos motiva y nos hace feliz, de esta
manera el aprender y el desarrollarnos no sería algo aburrido y obligatorio, lo
veríamos con otros ojos.
Además de evaluarnos de forma
arcaica y poco útil, se valora lo que plasmes en un papel sin
atender a cuestiones tales como que memorizamos para el momento, sin entender
lo que decimos, simplemente para pasar la prueba, es decir, algo momentáneo que
no va a perdurar mucho tiempo en nuestra cabeza. Las evaluaciones de estas
podrían ser según la evolución del individuo, teniendo en cuenta que no podemos
destacar por todo y que hay ciertos saberes que se nos dan peor. Premiando el
desarrollo, el camino y el proceso, estoy segura de que el resultado final,
venga antes o después, contará más.
Para dar solución a este problema
es primordial que el sistema cambie y con él nuestra mentalidad, dando oportunidad
a trabajos más creativos, implicando las artes, la música o los deportes,
dejando atrás el pensamiento antiguo, trabando para que toda persona se desarrolle
en sus intereses, habilidades y objetivos.

Comentarios
Publicar un comentario